

Un viaje que se siente como entrar a uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la humanidad. Egipto no se visita, se vive, y este recorrido está diseñado para que cada día te deje con la sensación de estar frente a algo eterno, místico y absolutamente inolvidable.
La aventura comienza entre desiertos y templos milenarios, navegando por el legendario río Nilo, donde el tiempo parece detenerse. Dormís a bordo mientras el paisaje cambia frente a tus ojos: Luxor, Karnak, el Valle de los Reyes, colosos gigantes que llevan miles de años en pie y te hacen sentir pequeño ante tanta grandeza. Hay momentos que simplemente no se explican… como caminar por los templos de Edfu y Kom Ombo, o pararte frente a Abu Simbel, una de esas experiencias que ponen la piel de gallina.
Luego llega El Cairo, intenso, vibrante y lleno de contrastes. Ver las Pirámides de Giza en persona es uno de esos sueños que se cumplen una sola vez en la vida: estar frente a Keops, la Esfinge y la necrópolis de Sakkara es entender por qué este destino sigue asombrando al mundo. Se suman museos impresionantes, barrios históricos, bazares llenos de vida y una noche cairota que te conecta con la esencia real de la ciudad.
Y cuando creés que ya lo viviste todo, el viaje te regala un cierre perfecto con un stop over en Madrid: calles para pasear sin prisa, gastronomía deliciosa y ese aire europeo que sirve como broche de oro antes de volver a casa.
Es un viaje profundo, poderoso y emocionante. De esos que no solo se cuentan, se sienten, porque mezcla historia viva, paisajes únicos, cultura milenaria y experiencias que quedan grabadas para siempre en la memoria… y en el corazón.